INTELIGENCIA CORPORAL KINESTÉSICA





Es la capacidad para usar todo el cuerpo en la expresión de ideas y sentimientos, y la facilidad en el uso de las manos para transformar elementos. Incluye habilidades de coordinación, destreza, equilibrio, flexibilidad, fuerza y velocidad, como así también la capacidad cinestésica y la percepción de medidas y volúmenes.
Se manifiesta en atletas, bailarines, cirujanos y artesanos, entre otros. Se la aprecia en los niños que se destacan en actividades deportivas, danza, expresión corporal y/ o en trabajos de construcciones utilizando diversos materiales concretos. También en aquellos que son hábiles en la ejecución de instrumentos.



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Se relaciona con destrezas para usar el propio cuerpo o partes del mismo en la resolución de problemas o la creación de productos. La mayoría de las partes del cuerpo participan de una u otra manera en la ejecución de acciones motoras. Dentro del sistema nervioso, grandes porciones de la corteza, junto al tálamo, los ganglios basales y el cerebelo proporcionan información a la médula, estación intermedia en la ejecución de la acción. La operación del sistema motor es extremadamente compleja y requiere la coordinación de una enorme variedad de componentes neurales y musculares en una forma diferenciada e integrada. La tendencia al predominio del hemisferio izquierdo en la actividad motora parece ser una predisposición de los seres humanos, al menos parcialmente bajo control genético (Gardner, 1994; Kandel, 1997). Las mitades izquierdas del cerebro son dominantes para la actividad motora. Las lesiones en las zonas del hemisferio izquierdo que dominan estas habilidades pueden producir impedimentos selectivos (Roy, 1982).






Los neurólogos hablan de apraxias, conjunto de enfermedades relacionadas, en las que los individuos que en lo físico son capaces de realizar secuencias motoras y que pueden comprender un pedido de hacerlo, no pueden realizarlas en el orden o la forma apropiada. Si bien a menudo estas apraxias se presentan en combinación con afasias, existen muchas evidencias de que la apraxia no es sólo un desorden lingüístico o simbólico. Personas con graves problemas de comprensión de mensajes verbales muestran sorprendente conservación de la habilidad para ejecutar determinadas clases de órdenes (movimiento del torso, por ejemplo); algunos estudios evidencian que el grado de deterioro para comprender diversos símbolos no está muy correlacionado con la habilidad para realizar acciones motoras voluntarias (Gardner, 1994). Otros investigadores han demostrado que los individuos que han perdido por completo su memoria verbal conservan, empero, la capacidad para aprender y recordar secuencias motoras y patrones de comportamiento complejos. También se han documentado casos de pacientes, normales en otros aspectos, que no pueden realizar ninguna acción motora voluntaria; son los apráxicos aislados, que muestran en forma esencialmente pura, la ausencia de inteligencia Cinestésico-Corporal (Gardner, 1993).








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